viernes, 22 de septiembre de 2017

La vida, la pasión, las luces, las sombras y las mil caras de Giacomo Casanova, el amante más famoso de la historia

Lucía en los palacios, trataba con celebridades lo mismo que con gente de los bajos fondos, y se jactaba de haber seducido a 132 mujeres. Mito y leyenda, el cine lo homenajeó una y otra vez. Sus secretos de seducción siguen siendo un misterio.


"Va y viene a todas partes, con una cara franca, la cabeza en alto, y bien vestido… Es un hombre de unos 40 años como máximo, buen mozo, de aspecto saludable y vigoroso, de piel muy morena y ojos vivaces. Lleva una peluca corta de color castaño. Por lo que me han contado, tiene un carácter descarado y despectivo, pero sobre todo tiene mucha labia, y por consiguiente, es ingenioso e instruido".

Este retrato, escrito por un agente de la Inquisición veneciana, es uno de los poquísimos sobre Giacomo Casanova. Pero incompleto. Como cualquier otro urdido entre el cielo y la tierra. Porque fue un hombre inasible. Un gato de nueve vidas… y algunas más.

Si hoy fuera interrogado ante un juez, acaso no mentiría. Pero sería muy difícil –casi imposible– creerle. Verdad rigurosa sería que su nombre era Giacomo Casanova. Que nació en Venecia en 1725 y murió en Dux, Bohemia (hoy Duchcov, República Checa) en 1798. Que fue hijo de comediantes de la legua, trashumantes. Madre, la actriz Zanetta Farussi. Padre, Gaetano Casanova, de ascendencia aragonesa y muerte prematura: en 1733, cuando Giacomo tenía apenas ocho años…

Pero falso de toda falsedad que era de noble cuna.

Se hacía llamar Caballero de Seingalt, y en aquellos días los actores eran considerados de clase baja. "¿Profesión?", le preguntaría el juez. Y Giacomo respondería: "Abate, diplomático, escritor, músico, director de teatro, alquimista, hombre de negocios, inventor y director de la lotería estatal francesa, y bibliotecario".

¡Y no mentiría!

Pero acaso esquivara confesar ciertos fraudes y estafas, agravadas por los cargos de "impiedad, magia y esoterismo",  que acabaron arrojándolo a Los Piombi (Los Plomos), una dura cárcel veneciana… de la que huyó un año más tarde (1756) con un monje, su compañero de celda.

Sin embargo, por ahora, el interrogatorio judicial elude el alma, la brújula, la razón primera y última de su vida y de su fama.

Las mujeres

Según propio recuento no necesariamente creíble, "me he complacido en descarriarme, acostándome con 132 mujeres de toda clase y condición. Si he engañado a muchas, el engaño era mutuo. Eso no cuenta, porque cuando el amor entra en juego, las impulsadas suelen ser ambas partes".

Entremos a esas llamas…

Internado en un seminario (su madre, viuda, no podía mantenerlo), aprende latín, derecho civil y derecho canónico. Y más tarde, con el senador veneciano Malipiero, filosofía… hasta que entra en la cama de Teresa, cantante y amorío del senador.

Expulsado del seminario y ya en sus 21 años, la madre logró que entrara al servicio del cardenal Acquaviva, embajador de España ante la Santa Sede. Un claro ascenso social y profesional… que se desplomó cuando el joven Giacomo se enredó con una muchacha escapada de su casa –hasta ahí, nada que objetar–, y la escondió (y otras cosillas) en el palazzo de Piazza di Spagna… residencia oficial del cardenal. Nueva expulsión, y nueva y vertiginosa vida…

Sin dinero ni títulos ni sólidos conocimientos pero audacia sin igual, vaga por toda Europa, vuelve a Venecia, se enrola como soldado, y se atreve a presentarse como violinista. Pero, sin batallas que librar ni orquesta donde tocar, el aburrimiento –la noia italiana– lo empuja otra vez a la aventura incierta, y sin escrúpulos.

Finge ser médico ante el patricio Matteo Bragadin, lo cura vaya a saber cómo y de qué –una arritmia, al parecer–, y el paciente le paga con una gran suma. Dinero que le permite, libros y gurúes mediante, entrar en los misterios de la magia, la cábala, los rituales esotéricos, acaso influido por un extraño episodio de su niñez…

Que en sus memorias, narró así: "Tenía yo ocho años y cuatro meses cuando un día, en mi cuarto, me brotó a raudales sangre de la nariz. Mi abuela me subió a una góndola y me llevó a la isla de Murano, donde –acurrucada en una choza– vivía una vieja con siete gatos, y fama de bruja. Me metió en un cajón, lo cerró, me sacó luego de un largo rato, la sangre paró, y la vieja me desnudó, me frotó con ungüentos, dijo unas extrañas palabras… y se embolsó un ducado". Dice también que desde ese día no volvió a sangrar, y que su memoria aumentó "hasta tal punto, que en menos de un mes aprendí a leer".

Pero su unión con lo mágico no fue la mejor noticia del día para el Gran Inquisidor, que intentó quemar los libros, y también a su dueño… De modo que ¡otra vez! a escapar como rata por tirantes…

Llegó a Ancona, centro de Italia, con alta fiebre, y lo confinaron en cuarentena al lazareto. Era posible imaginar que cuidaría su comportamiento –un lazareto no es un carnaval veneciano–, pero por algo era Casanova… Primero sumó a su colección femenina una esclava griega, y después se enamoró de un eunuco (castrado), convencido de que era una mujer. Sin embargo, el naipe le llegó ganador: ¡era una mujer! Teresa, huérfana, que fingió ser un eunuco para ganarse la vida como cantante en el teatro de la Iglesia… porque esa tarea estaba vedada para las mujeres.

Su vida y su historia se aceleran. No sólo seduce mujeres: escribe con frenesí sobre Rousseau, Voltaire, madame Pompadour, Mozart, Catalina II de Rusia, Federico II de Prusia. Vuelve a recorrer Europa fingiéndose diplomático, ocultista, etcétera… Es cierto: algunos le ven la pata a la sota y lo tildan de charlatán…, pero la mayoría de testas encumbradas cae en sus redes. Ah, el poder de la labia…

No tiene un ducado, pero un golpe de ingenio lo torna millonario. Entre sus correrías por París –lo recibió Luis XV–, a fuerza de necesidad, busca un modo de vida, y lo encuentra como un rayo divino: inventa (1757) la lotería francesa, un colosal negocio que la Corona le paga con el Cuerno de la Abundancia.

Sin embargo, su vida sigue caminando por la cornisa. Tanto recibe en Roma una condecoración del papa Clemente XIII por cierto servicio diplomático como lo persiguen por un fraude con letras de cambio. Tanto encanta a Federico II de Prusia, El Grande, que le ofrece el mando de los cadetes del ejército, como en Barcelona purga 42 días de cárcel por su affaire –¡nada menos!– con la mujer del capitán general del ejército.

No por nada uno de sus biógrafos escribió: "Pasaba sin pausa de hablar con Voltaire y Rousseau a tratar con rufianes y putas, y de la amistad con el conde Alessandro di Cagliostro a las peleas en las peores tabernas de los bajos fondos".

En 1776, y recién muerta su madre, intenta volver a Venecia, donde lo esperan cuentas con la Justicia. Pero evita la cárcel a cambio de actuar como espía de la Inquisición. Sin embargo, sagaz, sus informes son elípticos, casi inocentes, y sin colgarle el sayo a nadie…

Y por si algo faltara en esa vida novelesca, se bate a duelo con el príncipe polaco Xavier Francizek Branicky, que lo insulta en el camarín de un teatro por un lío de polleras (¡chocolate por la noticia!). Al parecer, Giacomo le birló al príncipe no una… sino dos bailarinas. El choque fue a pistola, Giacomo sufrió una leve herida, y reinó la paz…

Mujeres.

¿Cuál fue su secreto, su técnica, sus ardides, para pasar a la historia como el seductor más famoso del mundo?

Según el escritor y psicólogo norteamericano Robert Greene (58) en su libro El arte de la seducción, Casanova "es el amante ideal. Y su método, de una gran simpleza. Al conocer a una mujer, la estudiaba, descubría lo que faltaba en su vida, y se lo proporcionaba. En definitiva, hacía realidad las fantasías femeninas. En nuestro mundo moderno, este tipo de amante es rara avis, porque pocos están dispuestos a tan gran esfuerzo por conseguir su objeto de deseo. La falta de tiempo y los cambios en la moral y los usos sexuales han acabado con el prototipo, porque ser un amante ideal exige tiempo, paciencia y atención al detalle: un gesto, el tono de voz, una mirada de la mujer".

Pregunta clave: ¿cómo hacía para romper la relación, el hechizo, cuando se aburría o elegía otro blanco? Según otros biógrafos, "mediante una calculada decepción. Creaba un escenario desagradable, se mostraba como alguien de carne y hueso, común, vulgar, y se retiraba en silencio".

Pero alguien lo venció. En sus célebres memorias, Historia de mi vida, confiesa que siempre controló sus seducciones, "excepto una vez en las que fui la víctima y no el verdugo. Mathilde, una joven monja, hizo de mí un auténtico esclavo. La horma de mi zapato".

Conoció cien ciudades. En París habló con Benjamín Franklin. Colaboró con Mozart y Lorenzo da Ponte cuando creaban la ópera Don Giovanni. Entrevistó a Goethe… Y más allá de su vida trashumante, libertina y hasta delictiva, lo adornan dos títulos indiscutibles: fue, a través de sus relatos y experiencias, un escritor moderno, y a diferencia de los hombres de su tiempo… tal vez, el primer feminista de la historia. Porque no sometió a las mujeres: a su modo, las veneró.

En 1795 muere uno de sus hermanos: el pintor y grabador Giambattista Casanova, director de la Academia de Pintura de Dresde. Giacomo tiene 70 años. La pena lo abate. Ha sido mucho más de cuanto un hombre puede ser, pero el barco, después de la tormenta, llega –desarbolado– a puerto.

En Bohemia empieza a escribir sus memorias. Su único libro perdurable. Los demás no fueron exitosos y ni siquiera reconocidos, a pesar de su esfuerzo por parecer un literato, un filósofo, un matemático, un erudito en leyes.

Ya en las cuatro mil quinientas páginas, el cuatro de junio de 1798, a sus 73 años, Giacomo Casanova se muere, y esas memorias empiezan una travesía infinita. Su sobrina Camilla se las vende a un editor alemán. En 1824 iban ya cinco volúmenes. El manuscrito pasó a manos francesas y fue alterado en cuanto ideas políticas y  religiosas, y descripciones sexuales. A pesar de eso fueron un éxito. Recién en 1960 (¡!) las editoriales Brockhaus y Plon publicaron la versión completa, que en 2009 y vía la española Atalanta llegó traducida a nuestro idioma.

"En el último día del año salí de Barcelona con mi criado, que iba sentado en la trasera de mi calesa, he hice un acuerdo con mi cochero para llegar en pequeñas jornadas a Perpiñán el 3 de enero de 1769".

Aquí se interrumpen, abruptamente, sus memorias. Tal vez comprendió que su buena estrella se apagaba…

El príncipe de Ligne, que lo conocía muy bien, escribió poco después: "Lo amó y lo quiso todo, pero después de haberlo tenido y disfrutado todo fue capaz de renunciar a todo. Pero las mujeres, y especialmente las niñas pequeñas, no se le salían de la cabeza. Eso lo irritaba y lo encolerizaba contra el bello sexo, contra sí mismo, contra el cielo y la naturaleza. Como ya no podía ser un dios en los jardines ni un cazador en los bosques, se convirtió en un lobo en la mesa, vengándose con todo lo comestible y bebible. Comenzó alegre, terminó triste, y estaba desesperado por no poder comenzar de nuevo. Su fantasía, la vivacidad de su natural italiano, sus viajes, sus negocios y su firmeza, existente a pesar de la falta de toda cualidad moral, hacían de él un hombre raro que merecía ser conocido."

Eso intentaron estas líneas. Descifrar al caballero y al truhán. Al diplomático y al presidiario. Al viajero de lujo y al fugitivo. Al misérrimo y al millonario.

Y aún así, el personaje no se agota…

Fuente: Infobae

martes, 19 de septiembre de 2017

Hallazgo arqueológico en La Rioja: descubren el camino INCA más ancho de Argentina

La Secretaría de Cultura informa que arqueólogos del Ministerio de Cultura de la Nación detectaron un nuevo tramo del camino del inka o Qhapaq Ñan de 12 metros, que lo convierten en el más ancho de Argentina.



 El hallazgo de un nuevo sector  del camino inka en la base de la Sierra de Famatina sorprendió a los investigadores por sus dimensiones que exceden las medidas esperadas de los caminos incaicos en el noroeste y centro oeste argentino.

El tramo detectado une las localidades de Chilecito con Famatina y forma parte del ingreso y egreso del sitio arqueológico Tambería del inca, una notable instalación construida hace unos cinco siglos por el imperio peruano en su expansión meridional.

El arqueólogo Sergio Martin, investigador del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) destacó que “para detectarlo, ubicamos primero el centro geométrico exacto del sitio arqueológico Tambería del inca y luego midiendo el norte magnético se avanzó en línea recta por el terreno hasta identificar las hileras de piedra que delimitan las márgenes del mismo. La tarea resulto difícil debido a la espesa cobertura de vegetación de monte que invisibilizaba el camino y que lo preserva desde que cayó el imperio inka en 1532.

La gran sorpresa estuvo dada por los 12 metros que mide la calzada (midiendo sus lados internos) que lo convierten en el más ancho de Argentina y uno de los tramos con mayores dimensiones de todo el área que ocuparon efectivamente los inkas.

Sobre esta especie de “avenida” delimitada por grandes rocas apiladas, se detectan en el área de transito, restos de artefactos cerámicos incas que se rompían o extraviaban cuando el trafico usaba asiduamente estas redes viales. Martin expreso: “Estamos trabajando para explicar porqué en este sector, el Qhapaq Ñan o camino principal andino tiene estas dimensiones tan importantes”.

El trabajo sobre la presencia inka en el área se viene realizando con el apoyo de todos los actores e instituciones patrimoniales, proyecto con que cuenta con el permiso  oficial  de la Provincia. En tal sentido Laura Gachón de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura de La Rioja, comentó que estos hallazgos sirven para fortalecer el desarrollo del Programa Qhapaq Ñan que ha declarado al sistema vial andino, Subtramo Corrales – Las Pircas, como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Secretario de Turismo y Cultura de la Municipalidad de Chilecito, Mario Andrada explicó que la detección del Qhapaq Ñan en Chilecito forma  parte de un proyecto más amplio que tiene por objeto revalorizar las ruinas de la Tambería del Inca, en el que venimos trabajando silentemente con Sergio y en el que tenemos notorios avances.

También desde el Museo Molino San Francisco de Chilecito, su Director Alfredo Chade sostuvo que este relevante descubrimiento, abre nuevas perspectivas para el desarrollo científico de la ocupación inka en la Sierra de Famatina, aunque también patrimonial en la que el museo tendrá participación junto a la comunidad y los especialistas.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Descubren que la población de Papúa Nueva Guinea tiene enormes diferencias genéticas

Científicos revelan que han permanecido genéticamente independientes de Europa y Asia durante la mayor parte de los últimos 50.000 años 



Un estudio genético a gran escala de personas en Papúa Nueva Guinea ha demostrado que diferentes grupos dentro del país son genéticamente muy diferentes entre sí. Científicos del «Wellcome Trust Sanger Institute» y sus colegas de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y el Instituto de Investigación Médica de Papúa Nueva Guinea revelan que las personas allí han permanecido genéticamente independientes de Europa y Asia durante la mayor parte de los últimos 50.000 años y que las personas del país procedentes de la región montañosa aislada han estado completamente independientes incluso hasta la actualidad.

El estudio, que se publica este viernes en la revista «Science», también revela cómo el desarrollo de la agricultura y eventos culturales como la Edad de Bronce o la Edad del Hierro podrían afectar a la estructura genética de las sociedades humanas. Papúa Nueva Guinea es un país en el suroeste del Pacífico con algunas de las primeras pruebas arqueológicas de la existencia humana fuera de África. En gran parte libre de influencia occidental y con fascinante diversidad cultural, ha sido de enorme interés para los antropólogos y otros científicos que buscan entender las culturas humanas y la evolución.

Con cerca de 850 idiomas nacionales, que representan más del 10 por ciento del total mundial, Papúa Nueva Guinea es el país con mayor diversidad lingüística del mundo. Para descubrir si la diversidad lingüística y cultural se hizo eco en la estructura genética de la población, los investigadores estudiaron los genomas de 381 personas de Nueva Guinea de 85 grupos lingüísticos diferentes dentro del país.

Los científicos examinaron más de un millón de posiciones genéticas en el genoma de cada individuo y las compararon para investigar las similitudes y diferencias genéticas. De esta manera, encontraron que grupos de personas que hablaban diferentes idiomas eran sorprendentemente genéticamente distintos unos de otros.

El primer autor del artículo, Anders Bergström, del «Instituto Wellcome Trust Sanger», afirma: «Éste es el primer estudio a gran escala de la diversidad genética y la historia de la población en Papúa Nueva Guinea. Nuestro estudio reveló que las diferencias genéticas entre los grupos de personas allí son generalmente muy fuertes, a menudo mucho más fuertes incluso que entre las poblaciones principales dentro de toda Europa o todo el Asia Oriental».
Independientes del resto del mundo desde hace 50.000 años

El profesor Stephen J. Oppenheimer, segundo autor del trabajo del Centro de Genética Humana del 'Wellcome Trust' de la Universidad de Oxford, añade: «Hemos encontrado una diferencia notable entre los grupos de personas que viven en las tierras altas montañosas y los de las tierras bajas, con una separación genética que se remonta a entre hace 10.000 y 20.000 años entre los dos. Esto tiene sentido culturalmente, ya que los grupos de las tierras altas históricamente se han mantenido a sí mismo, pero una barrera genética tan fuerte entre los grupos geográficamente cercanos es todavía muy inusual y fascinante».

La evolución humana en Europa y Asia ha estado muy influenciada por el desarrollo de la agricultura hace unos 10.000 años. Cuando pequeñas bandas de cazadores-recolectores se asentaron en aldeas y empezaron a cultivar, se expandieron y con el tiempo dieron lugar a sociedades más homogéneas (similares) genéticamente.

Sin embargo, a pesar del desarrollo independiente de la agricultura en Papúa Nueva Guinea casi al mismo tiempo, el mismo proceso de homogeneización no ocurrió aquí. Esto puede indicar que otros procesos históricos en Europa y Asia, como las Edades de Bronce y Hierro posteriores, fueron acontecimientos clave que modelaron la actual estructura genética de esas poblaciones.

«Usando la genética, pudimos ver que la gente en la isla de Nueva Guinea evolucionó independientemente del resto del mundo durante gran parte de los últimos 50.000 años. Este estudio nos permite vislumbrar una versión diferente de la evolución humana de Europa y Asia, en la que hubo agricultura, pero no en la Edad del Bronce o la Edad del Hierro. Papúa Nueva Guinea podría mostrar la diversidad genética, cultural y lingüística que muchas sociedades humanas establecidas habrían tenido antes de estas transformaciones tecnológicas», dice otro de los investigadores, Chris Tyler-Smith, del «Wellcome Trust Sanger Institute».

Fuente: ABC.es

¿El mayor misterio criptográfico resuelto?: qué dice el manuscrito Voynich, el libro que nadie pudo leer

Tras 600 años, se descubrió la finalidad del famoso texto anónimo escrito en un lenguaje desconocido. Después de especulaciones de manual alquímico, botánico o astrológico, qué es en realidad



Pasaron 600 años desde que alguien, un autor anónimo, se sentó y escribió sin saberlo lo que tiempo después se convertiría en el misterio criptográfico más grande de la historia. Con un alfabeto desconocido, durante siglos mantuvo en vilo a los expertos que esbozaron diversas teorías: desde manuales alquímicos hasta diarios en una lengua extranjera ya en desuso.

El misterio parece haberse terminado. En los últimos días, Nicholas Gibbs, experto en historia de la medicina, publicó un artículo en British Times Literary Supplement en el que asegura que el manuscrito se trata en realidad de un manual médico.

El manual Voynich le debe su nombre a Wilfrid Voynich, el anticuario italiano que lo redescubrió en 1912. Su texto es incomprensible. Por más paradójico que suene, es un libro que nadie pudo leer, aunque sus ilustraciones abrieron paso a las elucubraciones. Por sus dibujos de plantas raras, mujeres desnudas y criaturas curiosas se especuló si era un tratado farmacéutico, botánico, biológico y astrológico.



En los '60, se supo que esa verba era una lengua natural porque cumplía la Ley de Zipf, que mide la repetición de las palabras para establecer si existe la consistencia necesaria para considerarla como tal. En cambio, los lenguajes inventados no cumplen con la regularidad suficiente.

Ahora, Gibbs pudo establecer ciertas ligaduras latinas. "Las ligaduras se desarrollaron como atajos de la escritura. Se componen de letras seleccionadas de una palabra, que juntas representan la palabra entera, no tanto como un monograma. Por ejemplo, con "&", su diseño incorpora las letras "e" y "t", que se deletrean en latín "et", que significa "y". Cada símbolo en el texto representa una palabra entera en lugar de una sola letra", escribió.

Tras ese patrón, reconoció dos ligaduras en el manuscrito Voynich: Eius y Etiam. "Pensemos que la medicina en la Edad Media tenía un elemento supersticioso. Aquellos que la practicaban realmente creían en la influencia de los planetas. De ahí que también existieran ilustraciones del Zodiaco", explicó.



De acuerdo al historiador, el texto se focalizó en temas ginecológicos y funciona como un manual medieval de medicina que se llevó a cabo con un sistema de notación plagado de abreviaturas. "Parece un manual de instrucciones para la salud y el bienestar de las mujeres más acomodadas de la sociedad, uno que posiblemente fue adaptado a una sola persona", concluyó Gibbs.

Sin embargo, más allá del avance, queda mucho por descubrir. El sinfín de abreviaturas que se desprenden de las páginas no tienen, en su gran mayoría, un significado. Aún hace falta un índice que funcione como glosario; un hito que hoy parece lejano.

Fuente: Infobae

domingo, 17 de septiembre de 2017

Hombre de Piltdown: el desopilante gran fraude arqueológico que unió al Perito Moreno con Arthur Conan Doyle

Hace más de un siglo, se forjó el más grande engaño de la historia arqueológica, que aseguraba que el origen de la humanidad se había producido en Inglaterra. Especialistas analizaron para Infobae la increíble historia del armado y el descubrimiento de la farsa que conmocionó a la ciencia 

Los cuatro hombres originarios: el hombre de Java, Piltdown -tachado-,
neanderthal yel hombre de Cromañón en la edición de 1952 del libro
“Elementos de la Biología”. Un año después, el fraude quedaba desarticulado
En los primeros años del siglo XX, en la región de Weald, Sussex, sudeste de Inglaterra, reinaban los bosques por sobre todas las cosas. Allí, el pueblo de Piltdown, donde nunca pasaba nada extraordinario, sería el centro de una conjura de mentiras y falsificaciones, que encandiló a la ciencia y al público por décadas. Los implicados son muchos, pero la historia, apasionante, involucraría desde Francisco Pascasio Moreno, el científico, naturalista, explorador y geógrafo argentino, conocido de manera popular como Perito Moreno, como también a eminencias de la ciencia arqueológica de la época y hasta Sir Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes.

La historia del hallazgo

Pero para empezar, primero hay que nombrar a Charles Dawson, un anticuario con cierto reconocimiento, coleccionista y arqueólogo aficionado, que para 1908 administraba varias granjas en la zona de Piltdown. Dawson era un amateur con hambre de reconocimiento, ya que en su haber tenía varios descubrimientos: desde dientes de un mamífero del Mesozoico del que no se tenía registro en la zona (el plagiaulax dawsoni), fósiles de un reptil del cretácico (el iguanodon dawsoni), varias plantas (también bautizadas con el dawsoni en su honor) y hasta una estatuilla romana fundida en hierro, algo también único en la región; región que conocía tan bien que lo llevaron a escribir libros de historia y geología.

Dawson y Woodward trabajando en el pozo de los milagros
El relato de época de Dawson asegura que unos obreros, que habían cavado un pozo para buscar grava para un camino, hallaron restos de un coco -algo ya de por sí llamativo-, pero donde los otros vieron una fruta tropical, él entendió que eran restos de un cráneo y no cualquier cráneo, un cráneo de un grosor inusual, un pedazo de parietal humano que por su tamaño estaba fuera de todo registro.

Tres años después, en 1911, regresó, por esos caprichos del destino, al pozo que ya había visitado en tantísimas oportunidades y entendía como vacío, pero para su suerte halla otro hueso, ahora del frontal izquierdo, del mismo cráneo. Así, con persistencia, aparecen tres piezas más, como también fósiles de algunos animales tallados a mano, lo que demostraba que la zona había sido habitada algunos cientos de miles de años atrás. Comienza a armarse el rompecabezas.

Si bien Dawson es una figura respetada, su opinión no es la de un catedrático, una voz autorizada, ni merece el respeto de toda la comunidad científica y para eso recurre a Arthur Smith Woodward, director del Departamento de Geología del Museo Británico de Historia Natural y presidente de la Sociedad Geológica.

Convencido por las pruebas, Woodward se une a los trabajos arqueológicos en el pozo. Luego, también se sumarían a la excavación dos jesuitas franceses, a quienes Dawson había conocido en uno de sus paseos por la zona, aún antes de los famosos hallazgos. El más conocido de ellos fue Teilhard de Chardin, quien sería luego uno de los teológos más famosos del planeta al proponer una idea en la que creacionismo y evolución no eran contradictorias: "La Santa Evolución". Del trabajo en conjunto salieron resultados asombrosos: más huesos del cráneo, más pruebas de presencia humana prehistórica.

Durante aquellas excavaciones apareció una visita que llamó la atención de los medios de la época, Sir Arthur Conan Doyle. El gran escritor escocés tenía por allí una finca, en la que le gustaba pasar los veranos y, principalmente, jugar al golf.

Conan Doyle, que además era coleccionista de fósiles, se interesó por el trabajo en el pozo y su presencia, si bien no era común, tampoco era extraña. En 1912, publica El Mundo Perdido, la nouvelle con la que introduce al profesor Challenger y que narra cómo los dinosaurios convivían con hombres prehistóricos en Sudamérica. En este trabajo además, escribía acerca de lo fácil que sería crear una farsa con fósiles y engañar a los científicos contemporáneos.

En 1912 se realiza otro increíble hallazgo: aparece la mandíbula inferior, aunque incompleta. Está partida en los extremos, le faltaba el cóndilo articular, la protuberancia que permite la articulación con el cráneo, y también el mentón, desde el canino, aunque conserva de manera milagrosa dos muelas intactas.

Entonces, a simple vista, lo que tenían hasta entonces era un cráneo, de tamaño desproporcionado es cierto (si el cráneo humano de un hombre moderno mide entre 5 y 8 milímetros de espesor, aquel medía entre 10 y 12), pero evidentemente humano y parte de una mandíbula que parecía ser de mono.

¡Hete aquí, el Hombre del Alba!

Woodward se llevó las piezas al museo y diseñó el cóndilo necesario para que ambas partes formaran una sola calavera. Se creaba así el Hombre de Piltdown, el hallazgo más importante de la historia de la paleontología. Ese mismo año expusieron sus conclusiones ante la Sociedad Geológica británica.

De acuerdo a su expertise, Woodward aseguraba que el espécimen pertenecía al pleistoceno, o sea entre 2,59 millones y 10.000 a. C., y su nombre era Eoantropo dawsoni, Hombre del Alba, ya que era el antepasado más antiguo jamás encontrado. Hubo discordancias, escepticismo, pero el científico fue contundente en sus argumentos: habían sido hallados en la misma zona, tenían el mismo estado de fosilización y más. Además, dijo, los molares eran notablemente humanos por una características imposible en los primates: estaban gastados, algo irrealizable fisiológicamente para los monos que poseen grandes colmillos. Cerraba su alocución asegurando que el Eantropo debía considerarse como el eslabón perdido que probaba la exactitud de la teorías de Darwin.

El anuncio llegó en un momento clave. En todas partes del mundo surgían fósiles, de Europa continental a Asia y África, pero jamás lo hacían en Inglaterra. De esta manera, Piltdown, y por carácter transitivo la isla, se transformaba así en la cuna de la humanidad. Entre los científicos que aseguraron que el descubrimiento era auténtico estuvo Sir Arthur Keith, un reconocido antropólogo y anatomista.

Sin embargo, más allá del convencimiento por buena parte de la comunidad científica, la teoría tuvo detractores. De hecho, muchos de los países que mostraron su oposición a los resultados lo hicieron porque los ingleses no dejaban a especialistas de otras latitudes analizar de primera mano a la calavera. Entre ellos el controvertido director del Museo Smithsoniano Aleš Hrdlička: "Lamentablemente… el espécimen no estaba aún disponible para el examen por parte de extranjeros, de modo que no se puede aportar ninguna opinión original acerca de su condición. Representa sin duda uno de los hallazgos más interesantes respecto a la antigüedad del hombre, aunque al parecer todavía no se ha dicho la última palabra sobre su datación y en especial sobre las características físicas del ser al que representa".

Pasado el tiempo, el pozo siguió dando sorpresas. Aparecieron más fósiles, uno excepcional: un fémur de elefante trabajado en la punta, el único instrumento óseo del bajo Paleolítico jamás hallado en ninguna parte del planeta. Esto demostraba que el Eoantropo no solo era antiguo, sino que podía diseñar sus propias herramientas, por lo que era muy inteligente.

Dawson sigue de racha y en los años venideros haya más y más parte del cráneo, aunque en una zona a tres kilómetros del sitio original. Este nuevo pozo jamás fue identificado. En 1916, muere de una septicemia y jamás revela la ubicación de este asentamiento. No sería el único secreto que se llevó a la tumba.

Woodward se dedicó lo que le quedó de vida, exactamente 35 años, a defender los hallazgos de Dawson. Y sin bien abrió múltiples pozos en el área, jamás encontró ningún otro hueso, ni nada que se le parezca. No tenía, al parecer, la suerte o el instinto de Dawson para los descubrimientos.

La caída de los héroes ingleses

Por décadas el Eoantropo era, escépticos aparte, una prueba fehaciente de la evolución hasta que comenzaron a surgir de todo el globo más y más fósiles, como en Java, China y Sudáfrica, que tenían diferencias con el homínido inglés. Los cráneos eran más parecidos a los de los monos y las mandíbulas, mucho menos. Entre otras características, tenían una frente más fugitiva, menos abombada. De esta manera, parecían pertenecer a una familia completamente diferente a la del Eoantropo.

Los nuevos hallazgos demostraban que durante la evolución hubo un paulatino incremento de la capacidad craneal y una simétrica disminución de la mandíbula. Como se interpretaba que el Hombre del Alba era inteligente, por el tamaño de su cráneo y por las pruebas de que había fabricado herramientas, eso no solo lo convertía en el "padre" del hombre moderno, sino en el padre de todos los nuevos hallazgos, ya que se consideraba que había vivido hacía unos 500 mil años. Sin embargo, esta última hipótesis no fue más que un intento desesperado por mantener vivo al espécimen de Piltdwon, algo imposible cuando los hallazgos del resto del planeta demostraban que el famoso cráneo no tenía nada que ver con los demás, que era una anomalía, una rareza sin lógica.

Woodward no vivió para ver como la obsesión de su vida se hacía pedazos. La resistencia que había encontrado en EEUU, Alemania o Francia resurgía con más fuerza, aunque el Hombre de Piltdown encontró su verdugo en su propio país. Kenneth Oakley, investigador del Museo Británico, había desarrollado una técnica para analizar el contenido en flúor de los fósiles y así conseguir una datación mucho más próxima que la simple visualización. La datación, ahora, se hacía de un fósil con respecto a otro y se fundamentaba en que los huesos enterrado absorben flúor del entorno; a mayor tiempo, más flúor. El primer resultado fue alentador, el cráneo y la mandíbula podrían haber pertenecido a un solo individuo, decía el informe. El júbilo era inglés.

Cuatro años después, Oakley presentó un informe más detallado, en el que se incluían todos los huesos, humanos y de animales, procedentes de Piltdown. El científico concluía que el Eoantropo no había vivido hacía 500 mil años, sino, como mucho, hacía 50 mil. Este cambio convirtió el Hombre del Alba en un absurdo evolutivo, un ser que no se ajustaba a ninguno de los hallazgos anteriores, ni posteriores. Luego, la técnica de datación por flúor se mejoró, y a los pocos años no había dudas de que el cráneo y la mandíbula habían vivido en distintas épocas, por lo tanto pertenecían a seres diferentes. Fin del fraude.

¿Quién llevó a cabo el fraude?

Más de un siglo después del comienzo de esta rocambolesca historia, existen diferentes hipótesis sobre la verdadero perpetrador del fraude. Para algunos, fue Dawson, la evidencia principal radica en que fue quien hizo los descubrimientos, para otros Woodward, ya que por sus conocimientos era quien tenía más herramientas, incluso algunos apuntan a su ayudante Martin Hinton, debido a que tras su muerte se encontraron varios huesos y dientes teñidos (técnica que se había aplicado en Piltdown) y modificados entre sus posesiones.

El francés Teilhard de Chardin, quien realizaba excavaciones en el área aún antes de los descubrimientos, también es señalado, debido al sospechoso silencio que guardó durante toda su carrera con respecto al tema, en los 23 libros que reúnen su obra científica, filosófica y epistolar, solo menciona el caso en una oportunidad y de manera elíptica.

Para los investigadores del Museo de Historia Natural y de la Universidad John Moores de Liverpool no cabe duda: Charles Dawson es el único responsable. "Dawson era conocido por ser ambicioso. Quería un reconocimiento profesional. Él quería ser un miembro de la Royal Society, quería que la gente dejara de verlo como aficionado", dijo Chris Stringer, antropólogo del Museo. Pero su opinión no solo se basa en suposiciones sobre egos, sino en que una prueba de ADN a los fósiles demostró "que el diente descubierto en 1915 por Dawson pertenecía al cráneo original (1911), lo que sugiere que los había plantado a ambos", por que, "las posibilidades de que Dawson tropezase con dos sitios arqueológicos falsos, a tres kilómetros de distancia, está más allá de la credulidad".

Sin dudas el implicado más famoso fue Conan Doyle. La historia sobre su responsabilidad duró más de un siglo y aún hoy algunos llegan a dudar de que sea realmente inocente. La cuestión es que el autor se incriminó en El Mundo Perdido y, como la comunidad científica, lo acosaba y desacreditaba por apoyar de manera pública al espiritismo, muchos creyeron que esta fue su manera de devolver el favor, de ridiculizar a los investigadores.

"Conan Doyle era conocido por jugar al golf en Piltdown e incluso se sabe que había recorrido la zona en auto con Dawson. Pero él era un hombre público y muy ocupado y es muy improbable que hubiera tenido el tiempo de armar tamaño engaño. En términos de motivación, habría sido una manera de humillar a los científicos que se burlaban de él por expresar su creencia en el espiritismo. Así que hay algunas coincidencias, pero creo que son sólo coincidencias. Cuando miras la evidencia fósil, sólo puedes asociar a Dawson con todos los hallazgos", dijo Stringer.

Para el licenciado en ciencias física y autor argentino Matías Alinovi la participación del escritor siempre estuvo basada en "tentaciones del relato, o de los narradores. Fabular, hacer de un personaje famoso el protagonista secreto de un fraude".

"Conan Doyle era un coleccionista de rarezas antropológicas y, como tal, pasó una tarde con Charles Dawson, a quien hoy consideramos como el personaje decididamente fraudulento de la historia, conversando sobre su hallazgo. De ahí la conexión, y la fábula", explicó a Infobae el autor de "Historia Universal de la infamia científica" (Siglo XXI), donde se recopila esta historia.

Por otro lado, en los últimos años, Gerell Drawhorn, investigador de la Universidad de California, llevó a cabo el análisis más completo de los fósiles hallados en Piltdown. Descubrió, entre otra cosas, que los de animales eran procedentes de sitios como Malta, Túnez o Normandía. Tras el análisis de la mandíbula determinó que había pertenecido a un orangután de Indonesia, pero ¿qué sucedió con el famoso cráneo? Para Drawhorn estaba compuesto por diferentes personas, de edad medieval, siendo una de ellas una ona fueguina.

El papel del Perito Moreno

Drawhorn afirma en "Piltdown: la evidencia antropológica e histórica de la complicidad de Woodward" que ya antes de los descubrimientos existía una relación estrecha entre Woodward y el antropólogo, geógrafo y explorador argentino Francisco Pascasio Moreno, el Perito Moreno. Para esto se basa en documentación del Museo Británico y los propios cuadernos de Woodward, donde se declara que la institución había recibido "la generosa ayuda del Dr. Moreno al presentar a la sección de historia natural numerosos objetos provenientes de la Patagonia y de la República Argentina en general". Es más, descubrió que el arqueólogo inglés había sido el curador de una muestra de huesos onas a cargo del Perito y hasta halló en un libro cómo Woodward ya había notado la similitud entre los fósiles presentados por Dawson y los especímenes de aquella muestra.

En su libro, Alinovi sostiene que Moreno nunca fue una parte activa del fraude, sino un partícipe involuntario, pero necesario. Sin embargo, para Luis Borrero, reconocido arqueólogo argentino, especialista en los pobladores originales en la Patagonia, "toda la evidencia apunta a Charles Dawson como el único falsificador, presentándole a Smith Woodward 'los resultados' de supuestos hallazgos realizados fuera de las colecciones del museo".

"No conozco evidencia de que haya estado implicado material llevado por Moreno. El Natural History Museum incluye algún material de Tierra del Fuego, básicamente adquirido vía Bridges. Todas las tareas de recuperación de material humano de Moreno ocurrieron en el continente, principalmente en el norte de la Patagonia. La llamada 'momia' del Gualicho es una de las pocas excepciones, que proviene de la costa sur del lago Argentino", explicó Borrero a Infobae.

Cómo afectó a la ciencia

Existen dos tesis con respecto al hombre de Piltdown, una sostiene que ayudó a la generación de nuevas técnicas de datación, por ejemplo; y la otra que gracias a este engaño la ciencia estuvo "demorada" por 40 años.

Para Alinovi las dos "no son necesariamente excluyentes". "El fraude de Piltdown habrá detenido la posibilidad de establecer un árbol genealógico de la humanidad más verdadero. Habrá, entonces, demorado el saber teórico. Pero, al mismo tiempo, habrá permitido el desarrollo de nuevas técnicas de datación de fósiles. En conclusión, el saber teórico sufrió tal vez algún atraso, la tecnología, algún adelanto. Pero entonces, ¿qué decir? ¿La 'ciencia' estuvo demorada o adelantó gracias a Piltdown? La verdad es que si pensamos en la confabulación entre saber teórico y tecnología –en el sentido de que un nuevo saber teórico permite una nueva posibilidad tecnológica, y una nueva posibilidad tecnológica permite un nuevo saber teórico– ocurrieron ambas cosas al mismo tiempo", finalizó.

Fuente: Infobae

Tras la digitalización, el Archivo Histórico de Córdoba subirá a la nube sus volúmenes

Son más de 31.000 los documentos históricos que se alojan en el AHPC. Aún en etapa de conversión al formato digital, ya piensan en “liberarlos” en la nube. El desafío de los gestores de contenidos.



Al momento de mudarse (en 2015 pasaron del tradicional edificio en la calle 27 de Abril a la nueva sede sobre Poeta Lugones 401), el Archivo Histórico de la Provincia mudó unos 24.000 tomos -embalando a razón de 2 tomos por vez- y en febrero se sumaron otros 7.000 tomos provenientes del archivo de Gobierno, lo que supuso una actualización de documentos de data histórica que llega hasta 1974. Anteriormente, el AHPC solo contaba con tomos hasta 1902. Hoy, la nueva sede alberga 31.000 documentos en seis depósitos climatizados que se mantienen a 21 grados y
contienen 15 módulos de Archivos Móviles Compactos en seis salas.

Público. Si bien no tiene una gran cantidad de consultas (en lo que va del año consultaron el archivo unas 350 personas), es muy variado: “vienen profesionales de todas las áreas, ingenieros, arquitectos, abogados, gestores de trámites administrativos. También hay un público ligado a lo histórico, que va desde investigadores que conforman el sistema formal de ciencia y tecnología hasta personas que viven en alguna localidad del interior y quieren ahondar en la historia de su pueblo; también se suman investigadores extranjeros y de todo el país”, cuenta Gabriela Parra, directora del Archivo Histórico Provincial. 

Digitalización. “Hace unos 4 años se digitalizaron los censos provinciales y algunos documentos de los más antiguos”, explica Parra. Pero la digitalización de un documento requiere de un paso previo: su preparación. 
Digitalizar un tomo demanda un día de trabajo, pero prepararlo requiere como mínimo dos meses, ya que la documentación no está en estado óptimo: “Este año la presidencia de la Agencia Córdoba Cultura se propuso empezar un plan de digitalización y ya estamos digitalizando documentos que datan desde 1642 hasta 1810. En diciembre terminaríamos con esta primera etapa”.

Próximo paso, la nube.Una vez digitalizados, los documentos estarían en condiciones de subir a la nube. “Eso requiere de otro tipo de inversión porque son archivos de imágenes y ocupan mucho espacio; además, hace falta otro tipo de equipamiento”, detalla Parra. Al momento, se encuentran trabajando con la Secretaría de Modernización para alojar esas digitalizaciones en los servidores del Gobierno –una opción sería a través de la plataforma Ciudadano Digital– y ponerlos a disposición de los ciudadanos. En la era de la inmediatez. Acceder a uno de estos documentos
demanda 48 horas: “Estamos hablando de bienes culturales –únicos e irremplazables– y no de libros que se consiguen en una biblioteca. Entonces, no se puede venir al Archivo y pretender ver ya un auto del Marqués de Sobremonte; primero hay que ver si ese documento está en condiciones de ser manipulado. Si está en estado crítico de conservación y la consulta va a perjudicarlo, transitoriamente se saca de la consulta hasta tanto se dispongan las medidas para intervenirlo y volverlo a la consulta”. 

Gestión de la documentación, el desafío. La digitalización de documentos es una nueva problemática para los gestores de contenidos, ya que tienen que interactuar con los profesionales informáticos, quienes se suman a los nuevos procesos: “Hay que conciliar criterios porque una cosa es gestionar algo informáticamente y otra es gestionar en torno a la naturaleza del contenido de esa información, que es información de archivo y que no deja de serlo por ser electrónica. Hoy el desafío es conformar equipos interdisciplinarios para la gestión documental y poder resolver técnica y profesionalmente ese desafío”, finaliza Parra.

Fuente: Perfil.com

Daimler Reitwagen: la épica travesía de la primera motocicleta de la historia

Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach experimentaban en 1885 con un motor capaz de propulsar un instrumento de movilidad de dos ruedas. Habían inventado, sin saberlo, a la madre de todas las motos. El proyecto, que no superaba los 12 kilómetros por hora, fue abandonado al año siguiente: los creadores se dedicaron al desarrollo de automóviles.



La cronología de fechas certifica que la motocicleta se inventó antes que el automóvil. La historia en mayúscula reúne las teorías del primer auto convencional propulsado por un motor de combustión interna bajo la órbita de Karl Benz y el pedido de patentamiento de un revolucionario instrumento móvil. La génesis de una industria próspera comenzó el 29 de enero de 1886. Un año antes, se creó el primer vehículo que puede ser considerado motocicleta. Desafectado de los anales históricos, los prototipos de Sylvester Howard Roper movidos a vapor.

La primera moto se confeccionó años antes en la mente de Gottlieb Daimler, uno de los ingenieros más innovadores y determinantes en los albores de la movilidad, cuando los vehículos eran concebidos como máquinas siniestras. El creador del primer carburador que utilizó nafta como combustible se asoció con Wilhelm Maybach para construir una innovadora herramienta de traslado. Años después la sociedad se unieron a Karl Benz para fundar Daimler-Benz, la compañía que luego se conoció como Mercedes-Benz.

Del modelo que inició el derrotero histórico de motos -un universo que produjo su propia épica, lenguaje, fanáticos y cultura- queda poco en la industria moderna. Apenas la ingeniería estándar: ruedas de gran diámetro, un asiento y un manillar. El motor compacto de un cilindro de alta velocidad fue registrado el tres de abril de 1885. El diseño conceptual y genérico fue patentado el 29 de agosto del mismo año. La idea se concibió en un taller experimental del jardín trasero que ocuparon en la casa de Daimler del distrito de Cannstatt en Stuttgart. El propulsor demandó una construcción de tres años: lo bautizaron "Grandfather Clock Engine", que traducido significaría "motor del reloj del abuelo".

Había que testear el producto que estaba compuesto por un carburador, válvulas de paso que se abrían por la succión del pistón y un tubo caliente de encendido que oficiaba de sistema de ignición eléctrico. Era menester comprobar su viabilidad, su eficiencia. Había que aplicarlo a un banco de pruebas. La motocicleta nació como efecto secundario y complementario al propósito principal del experimento: crear un motor que funcione y aprender de su ejercicio. La primera Reitwagen se fabricó en 1884. El modelo final y mejorado se desarrolló al año siguiente. Era la primera moto, aunque para entonces era apenas una estructura de ensayo.

La Daimler Reitwagen definitiva montaba un motor de 264 cc de un cilindro de cuatro tiempos instalado sobre bloques de goma que erogaba una potencia de 0,5 CV a 600 rpm. Sus ruedas eran de madera, material predominante en la arquitectura de la unidad. La moto temblaba al andar: no tenía neumáticos ni suspensiones, solo una banda de rodamiento de hierro. Un elemento casi cómico eran sus dos pequeñas ruedas en el eje trasero que la mantenían erguida.

Su historia se completa con tragedia y deshonra. La primera moto de combustión no superó nunca los doce kilómetros por hora. La leyenda dice que el ejemplar original recorrió solo doce kilómetros en noviembre de 1885 en Stuttgart. Su único piloto fue el hijo de Daimler. Hay corrientes históricas que aseguran que el modelo se quemó en un incendio en 1903. Lo relevante fue que el invento fue abandonado rápidamente. Daimler estaba más entusiasmado en fabricar motores que motoricen vehículos de más ruedas. Una decena de réplicas fabricadas en madera desplegadas por los museos del mundo honran a la madre de todas las motocicletas: aquella que nació por añadidura, como consecuencia del desarrollo de un motor.

Fuente: Infobae